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Técnica Metamórfica

La Técnica Metamórfica también se conoce como Metamorfosis, en ocasiones denominada Terapia Metamórfica e incluso Masaje Metamórfico. Es una técnica muy bella de tipo energético-sutil, del ámbito vibracional, descubierta y desarrollada por el reflexólogo inglés Robert Saint John entre los años 50-60 del siglo XX.

En realidad, más que de una "terapia" hablamos de una de las técnicas o métodos más simples de realizar que existen, siempre o casi siempre posible, libre e "intuitiva", aunque requiere de una actitud interior correcta por parte de quien la aplica a otra persona. Protocolariamente se trata de aplicar un ligero masaje, o mejor decir un toque-caricia, a lo largo de las zonas reflejas de la columna vertebral que se encuentran en los pies, en las manos y en la cabeza, y en este orden. Con una delicada maniobra de tipo caricia, suave y relajada, se estimulan de manera natural y espontánea las fuerzas, energías o capacidades de la persona, restableciendo por sí misma su propio equilibrio y armonía energéticos en referencia a cualquier ámbito.

En cierta síntesis, Técnica Metamórfica se concibe en una contemplación y cultivo de la existencia especialmente integradora y unificadora, favoreciendo a su manera cierto "despertar" personal con el que empezar a apreciar bajo una nueva luz, o empezar dado el caso, los valores más personales, familiares, creativos, internos, vitales y propios de cada uno de nosotros, como el optimismo, el entusiasmo, la gratitud, y el amor por nuestros allegados y todo nuestro entorno.

Contextualizando en el marco cotidiano y social de hoy, podemos ver un apoyo y sintonía entre la Metamorfosis y ciertos esquemas actuales de acercamiento a lo que hoy alineamos con el Bienestar y la Autoayuda:

En el fondo de la visión holístico-natural de la salud y el bienestar, siempre se habla de "prevención" y mantenimiento, siendo pautas básicas para favorecer el equilibrio y la armonía en todos los aspectos posibles de la vida, desde la alimentación saludable y el ejercicio, hasta la lectura y el cultivo de las habilidades artísticas como la escritura, el canto o la danza.

La visión holística de la persona va unida a la salud, la armonía y el equilibrio, tanto interior como del entorno; de ahí el hacer excursiones para respirar aire puro, contemplar parajes naturales, reír con los parientes y amigos, jugar con los niños, cuidar plantas, decorar nuestro hogar según el Feng Shui o según las tendencias del momento, etc.

Estas son cosas que podemos hacer, de las que tanto se habla en revistas y programas dedicados al bienestar; todas se contextualizan en nuestra realidad actual, eminentemente cambiante, siendo propuestas que, si bien en muchos casos se encaminan al consumo de ciertos productos y servicios "de bienestar" y/o "saludables" (lo cual en principio no es nada negativo), en otros nos habla del cultivo de Valores Personales, aspectos de la vida que en ocasiones dejamos a un lado o nos pasan desapercibidos, siendo facetas por lo general al alcance de todos como el valor del Silencio, en aquellos ratos en que nos sea posible, la práctica de la Relajación y Atención Corporal, el Pensamiento Positivo o la Conversación con la Pareja. Pues bien, la Técnica Metamórfica y el cultivo de la Metamorfosis son una estupenda propuesta en esta línea de cuidado y armonización personal y familiar.

Así como en otros ámbitos de lo natural y holístico, la Metamorfosis atribuye la primera y profunda causa de cualquier problema o dolencia, a una desarmonía, conflicto o bloqueo, de naturaleza emocional, energética o incluso espiritual. En concreto, según la teoría de la Metamorfosis de Robert Saint John, hay dos "actitudes" o "tendencias" básicas que, bajo la forma de emoción, pensamiento, gesto, etc, son las responsables de los bloqueos y problemas de cualquier tipo que experimentamos en la vida. Estas dos actitudes o tendencias se conocen como "Aferencia" y "Eferencia", o sea el "distanciamiento" o "actitud reacia a la vivencia de", y el "acercamiento" o "actitud dispuesta a la vivencia", respectivamente. Según la manera de ver la existencia de la Técnica Metamórfica, la desarmonía entre estas dos tendencias fundamentales de la vida y de la existencia, es la responsable de fondo de todo problema, y la aplicación correcta de la Técnica Metamórfica, tan sencilla como es, conduce al restablecimiento de este equilibrio que se considera "vital" en todo ser vivo.

En sus orígenes, la Técnica Metamórfica se denominó Terapia Prenatal, debido a que su descubridor concluyó, tras numerosas observaciones en las personas a las que aplicaba reflexología podal, que diversos bloqueos, recuerdos e informaciones de naturaleza prenatal también se encuentran "reflejados" en la zona refleja de la columna vertebral del pie, ("superpuestos" a los reflejos conocidos de la reflexología). O sea, encontró que en el pie se reflejan no sólo los órganos y sistemas corporales, sino que también se reflejan informaciones de la vida de la persona, eventos y sus recuerdos, así como las pautas energético-sutiles asociadas a ellos. También observó el despertar de recuerdos correspondientes a edad muy temprana, así como patrones personales y sociales sobre la persona y su lugar en el mundo, relación con los padres, su familia, entorno, etc.

Con el tiempo, Robert estableció los rasgos generales con los que se realiza la técnica hoy en día, que es un suave toque a lo largo del reflejo de la columna vertebral en los pies, las manos y la cabeza, que son las "zonas activas" con las que esta técnica trabaja y funciona. El terapeuta que realiza la técnica se denomina "catalizador/a", persona instruida en los fundamentos de la técnica y que adopta una actitud de catalización, desapego y neutralidad para realizar la sesión.

Por lo general, la persona se percata de sus cambios personales con el transcurrir de los días, sea a partir de una sesión o por asiduidad a ellas, pues no hay pautas establecidas más allá de lo que informa la intuición del usuario; cada persona entra en contacto con su energía interna e innata de una manera única que es la que sugiere cuándo acudir a un catalizador, o bien mediante la autoaplicación de la técnica.

La Técnica Metamórfica es sencilla e intuitiva, y la Metamorfosis es un recurso natural de cambio, inherente a la vida. Los cambios que produce surgen del interior, no vienen pautados por el exterior ni por nadie, surgen de la espontaneidad de la vida, como la transformación de la crisálida en mariposa, valiéndose de su información y luz interior, ayudándonos a encajar y abordar los problemas y situaciones vitales de relación con el entorno y con nosotros mismos. Nos proporciona tranquilidad y paz interior en nuestras respuestas, mejorando la comunicación con nuestra naturaleza, favoreciendo nuestra autoestima y la comprensión hacia los demás; nos ayuda a identificar nuestros deseos, e identificar lo que ya no deseamos o no necesitamos en la vida, etc, nos facilita o brinda un auto conocimiento. Por otra parte, todo ello depende de la medida en que la persona se permite a sí misma este autoencuentro y da paso a la capacidad de cambio que tiene en su interior. Un recurso sorprendentemente sencillo y maravilloso para la armonización, mantenimiento del bienestar y auto conocimiento personal.

© Manel Moreno y equipo.
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Esquema: Patrón Creacional

Este es uno de los esquemas clásicos de la teoría de la Técnica Metamórfica, en el que se establecen diversos puntos reflejos importantes ("metamórficos") en una línea de la cara interna de los pies, cuyo recorrido abarca la zona ósea sobre la cual se realiza el toque suave característico de la Metamorfosis.

Cada punto se corresponde con una vértebra de la columna vertebral, con una semana del período gestacional de la persona y con un concepto sutil-metamórfico, asociado al desarrollo de la conciencia durante estas etapas o estadios prenatales.

Foto: Técnica Metamófica en el pie

Catalizar significa simplemente estar, acompañar, permitir, lo que significa que en la realización de las maniobras sobre las zonas reflejas, la tarea del catalizador o catalizadora jamás consiste en obtener información alguna, ni transmitir energía hacia la persona (como en Reiki), ni dirigir energía propia de la persona que toca en ningún sentido o hacia ningún propósito.

El catalizador o catalizadora acepta la situación y estado de la persona, acompañándola con su presencia y procurando que se sienta cómoda, sin por ello valorar nada, emitir ni pensar opinión alguna, pues es la vitalidad interior y más pura de la persona con la que trabaja la que dará lugar a los cambios, mejorías y armonización que cada usuario precise según su propio orden, ritmo y naturaleza, algo que sólo concierne (en este contexto) a la persona y a su energía vital.